Lo más normal del mundo

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En la ciudad de Úbeda, provincia de Jaén, a las doce del día veinte y siete de Febrero de mil novecientos veinte y cinco ante D. Manuel Hernández Albandoz Juez municipal suplente y D. Juan María Casanova secretario se procede a inscribir el nacimiento de un varón ocurrido a las quince horas del día veinte y cuatro de Febrero de mil novecientos veinte y cinco en la calle de la Cava hijo legítimo de Don Miguel Risueño, natural de San Clemente de cuarenta y cuatro años y de Doña Josefa Cuadra, de treinta y un años, natural de esta ciudad. Nieto por línea paterna de don Carlos Risueño Briz, viudo, y de Doña Beatriz García Hellín, difunta, naturales de San Clemente y por la materna de Don Francisco Cuadra Berlanga ya difunto y de Doña Josefa Fernández Piñera, viuda, naturales de Úbeda.
Y que a expresado niño se le va a poner el nombre de JOSÉ MIGUEL MATÍAS
Esta inscripción se practica en virtud de comparecencia por Don Vicente Bernabeu María casado propietario de esta naturaleza y vecindad y como testigo del nacimiento habiéndolo presenciado como testigos Francisco Quirós López y Diego Muela Cabrera mayores de edad y de esta vecindad.
Leída este acta y hallada conforme, se sella con el de este juzgado y la firma el señor juez y comparecientes y testigos de todo lo cual yo doy fe.

 

         Lo más del mundo fuera que no hagan falta fechas en el calendario para mantener vivos siquiera en la memoria a quienes son parte de la nuestra.

 Lo más normal del mundo fuera echar de menos a quienes no están porque no pueden en lugar de a quienes no están porque no quieren.

 Lo más normal del mundo es que nacieses en el 22 de la ubetense calle de La Cava y no por casualidad bajo el arcano de Piscis, postrero signo astrológico que es de la globalidad, de lo infinito, de lo ilimitado que se rige por el amor y la sabiduría. Signo que como lo más normal del mundo tanto atrae a leo.

Lo más normal del mundo es que tantos de esos genes de quijote hoy sigan haciendo de las suyas en mí.Como tú, tantas veces locamente empecinada en desfacer entuertos…cuando no los hago ¡ y ay con cuán necia sonrisa de cobardes personas que para no errar no hacen ¡

 Lo más normal del mundo es que dé gracias a la vida que me ha dado tanto como un padre que no me dio genes contaminados por el miedo, el resentimiento, la envidia, la soberbia o la pobre ambición de tener.

 Lo más normal del mundo…no siempre, es que hija de un señor, señora sea.

 Lo más normal del mundo es que hoy como ayer y como mañana seguiré dando gigantes GRACIAS por haber tenido de quien aprender que lo más normal del mundo es vivir que es gozar, compartir, sufrir y hasta morir. Con naturalidad, sin afectación. Es la vida, la que tú me diste, mi quijote Risueño, como lo más normal del mundo. Como fuiste tú desde aquel veinticuatro de febrero de mil novecientos veinticinco.