Rascarse con la pata

DSC00534

Donde hay educación, no hay distinción de clases

Lo afirmaba Confucio y lo reafirma quien tantas veces se acuerda de la que recibió de sus padres a base de irónicos dichos populares como aquellos versillos referidos  a un lugar de La Mancha cuyo nombre por vergüenza omito :                                     

Dicen las señoritas de…                                                                                                                    empentón y paer,                                                                                                                                  estautua y juente.

Con el tiempo y la RAE he sabido que empentón es palabra y no palabro, que puede usarse y hoy uso para decir empujar de una manera más manchega pero no incorrecta.En cuanto a las otras expresiones, no sé si tan fino paisanaje de ese lugar manchego y cervantino, sigue asesinando el castellano con ellas,lo que recientemente sí he podido comprobar una vez más es aquello de que lo que ” Natura non da, Salamanca non presta”,que yo traduzco ” Lo que la educación no da, el dinero no presta” y es que ,como tan expresivamente decía un quijote, muchos son los burros que, aún cargados de millones, se rascan con la pata.

Y así lo he podido comprobar una vez más, mi querido Quijote Risueño, que en pueblos y ciudades se siguen rascando con la pata.

Rascarse con la pata, o tener por costumbre el espolsar,que dirían en lenguaje panocho de la Vega Baja del Segura, ese ” es que yo soy muy clara” que siempre antecede a una manifestación tan sincera como inoportuna,jamás lisonja y siempre tratando de evidenciar algún defecto de la interlocutora ( Hablo en femenino porque, tristemente, he comprobado que es costumbre más de mis  señoritas congéneres el ofender justificándolo en una sinceridad que es mala educación…y casi siempre envidia)

Rascarse con la pata, o jamás usar palabra tan breve, sencilla y descriptiva como GRACIAS.¿ Para qué ? ¿se lo merecen todo? ¿acaso una actitud de gratitud la entienden como signo de debilidad? Ser de una Muy Noble,Muy Leal y Fidelísima Villa manchega o de una Noble y Leal Ciudad (eso sí,venida a menos) alcarreña no imprime carácter “per se” y sus gentes pueden ser tan villanas como desleales si su falta de educación les impide reconocer un favor con un “gracias”.Triste imagen en paisajes con tanto patrimonio cultural y tan rancio abolengo, sí,  pero con paisanaje que se rasca con la pata. 

Rascarse con la pata, o desconocer el uso de otra expresión: POR FAVOR. Insisto, será que creen merecer todos los favores y,cuando los reciben, no sólo no los agradecen sino que  tratan de convertir el mérito en demérito justificándolo en la propia voluntad de quien tiene a bien hacérselos. Exigir en lugar de pedir, que lo que es rogar, estas gentes que se rascan con la pata sólo ruegan a Dios y a su Madre porque, eso sí, son muy creyentes…en los favores ajenos.

Rascarse con la pata, o no tener en tu propio diccionario la palabra PERDÓN. Hace tiempo que llegué a la conclusión de que quienes así recortan su vocabulario y su actitud vital, lo hacen a idéntica escala que incrementan un complejo de inferioridad que les impide reconocer vulnerabilidades humanas.

Rascarse con la pata, o ser de continuo un ser ordinario creyéndose extraordinario y así comportándose poniendo en evidencia una carencia de educación que no significa afectación, sí incapacidad de habilidad,de inteligencia social

 

Rascarse con la pata...y como de ello no sabe una joven manchega y con sal que tiene por gracia Verónica y por madre una querida amiga que en un día como hoy nació, a ambas dedico esta breve exposición de lo que es rascarse con la pata,cosa que no es que ellas tengan por costumbre que ni son señoritas de tan fidelísima villa ni pollinas cargadas de millones.Sí se les puso muy buen motor a su barca que hoy ambas siguen puliendo.

EDUCAR

Educar es lo mismo
que poner motor a una barca…
hay que medir, pesar, equilibrar…
… y poner todo en marcha.
Para eso,
uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino…
un poco de pirata…
un poco de poeta…
y un kilo y medio de paciencia
concentrada.

Pero es consolador soñar
mientras uno trabaja,
que ese barco, ese niño
irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío
llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes,
hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día
esté durmiendo nuestra propia barca,
en barcos nuevos seguirá
nuestra bandera
enarbolada.

Gabriel Celaya

Anuncios