Irresponsabilidad viaria ! basta ya !

El 26 de octubre de 2005 la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Resolución 60/5 proclamó el tercer domingo de noviembre Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Accidentes de Tráfico.                                                  

 

                                          MACHISMO VIARIO ¡BASTA YA¡

     Ocho años han pasado desde aquel 7 de Febrero de 2000 en que un error humano en una red viaria castellano-manchega, segó la vida de quien a mí había contribuido a dármela.
    

     Un año más tarde y en estas mismas páginas siempre abiertas de El Día de Cuenca recordaba el hecho no con el fin de regodearme en mi dolor sino para denunciar públicamente algo que todos cometemos-los “fallos humanos”- pretendiendo con ello llamar la atención de todas las personas conductoras a fin de extremar la precaución por nuestra propia vida, sí, pero igualmente por esas vidas ajenas que, como la de mi padre, acabó por una imprudencia ajena. Involuntaria quizá sí, pero mortal también lo fue para ambos.
    

     Han pasado los años y el recuerdo hacia quienes ya no están es la forma de mantenerlos vivos. Por mucho que todavía los queramos, poco más podemos hacer por ellos. Sí por quienes estamos vivas y no deseamos correr igual suerte aún cuando tantas veces sigamos siendo víctimas de ese machismo viario que, por supuesto, no es exclusivo del conductor ni convierte en genérico verdugo al hombre.
     Me refiero al machismo viario como la fuerza bruta, la violencia ejercida por los seres humanos-hombres o mujeres-que desprecian normas, circunstancias y, desde luego, vidas todo con el estúpido afán de demostrar una fuerza al volante, quizá porque, inseguros y acomplejados, es la única que creen tener. Ahí su mayor error.
He de confesar que con no poco esfuerzo, por fin pude superar mi trauma y volver a pasar por aquel punto-el cruce de la carretera que circunvala Villarrobledo con la que conduce a Minaya-pero confieso también y, ante todo, denuncio firme e indignada, el miedo que me invade no por el recuerdo pasado sino por la realidad presente de conductores machistas- en su mayoría camioneros-que haciendo caso omiso del límite de velocidad señalado, lejos de respetarlo, me agreden.

     Sí,me agreden, con cambios de luces, pitadas e incluso peligrosas aproximaciones a mi propio vehículo sin ningún tipo de distancia de seguridad. ¿No es esto igualmente violencia machista?
     Me han dicho que,lamentablemente, este mismo punto kilométrico se ha vuelto a teñir mortalmente de sangre en repetidas y posteriores ocasiones.¿ Por qué no preguntarse por todas las causas? ¿Por qué no un mayor y mejor rigor de las Administraciones competentes no sólo a la hora de recaudar sino también de proteger, de prevenir? ¿Por qué no una mayor y mejor educación de o para la ciudadanía, que lo mismo me da la forma si el fondo es lograr una ciudadanía más responsable, más respetuosa, más humana? ¿Por qué personas como yo, más débiles-sólo aparentemente-hemos de sufrir la machista chulería, la prepotencia de quienes no tienen más razón ni mejor fuerza que la bruta? ¿Por qué hablamos de “víctimas de la carretera” cuando hay que decir del “machismo viario”.La carretera no mata, como no matan los coches. Matamos las personas cuando imponemos nuestra fuerza y no respetamos normas incluso, hoy parece macabro “hobby”, compitiendo por una mayor velocidad o una mayor infracción.
     En estos últimos tres meses dos veces he sido yo misma la víctima aunque afortunadamente sin consecuencias más allá de las que un taller pueda subsanar. La primera, de forma muy similar a la que mató a mi padre de lo cual, por cierto, se mofó la machista señora copiloto cuando yo, y para tranquilizarla, hice alusión a ello. La segunda, incluso mi vehículo estaba detenido ante un semáforo pero no importó para que el machista conductor de turno que invadió mi propio espacio, me increpara con un “Por qué no miras por dónde vas”. En ambas ocasiones, y aunque ellos y sus acompañantes hicieran uso y abuso de toda su fuerza…bruta y verbal, la irresponsabilidad de las colisiones fue suya.
     Mañana yo misma puedo ser la irresponsable, por supuesto. Puedo incurrir,como humana, en ese error que sí deseo no tenga mayores consecuencias que una mera reparación.
     Hoy no quiero que otras personas sean víctimas directas o indirectas de la irresponsabilidad, del machismo de quienes siempre tienen la razón.

     Mi padre también la tenía cuando transitaba, feliz, camino de su pasión: el reclamo. Nunca llegó.

                                                            Paz Risueño Villanueva( “El Día de Cuenca” 5-2-2008)
      ****************************

    

    Cada vez somos muchos más y mucho más conscientes de nuestra corresponsabilidad  frente a la irresponsabilidad viaria ¡ PONLE FRENO !

     

    

 

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Publicado por

PAZ RISUEÑO VILLANUEVA

Mi aversión,la violencia y las etiquetas;mi bandera la lealtad;mi pasión la libertad;mi afán,el desarrollo-sobre todo del mundo RURAL-mi clave la Educación.

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